
El diseño alongado de Boeing, con la posibilidad de incorporar GNL (en azul).
¿Permitirán los avances tecnológicos que para mitad de este siglo haya aeronaves impulsadas a gas natural licuado (GNL) surcando los cielos?, preguntó la Administración del Espacio y Aeronáutica de los EEUU (NASA, US National Aeronautics and Space Administration). Boeing ha respondido a esta pregunta presentando un estudio en febrero de este año, bajo el programa de la NASA correspondiente a aviones de pasajeros de N+4 generación para 2040-2050, informó Aviation Week.
Considerando que es una tecnología que aún no se encuentra lo suficientemente madura como para ser incorporada al programa N+3, la NASA cree que el GNL merece más investigación. El estudio presentado por Boeing asegura que es posible.
El proyecto GNL lleva el nombre de ‘SUGAR Freeze’ (‘congelamiento de azúcar’ en español) – SUGAR refiere a las siglas en inglés para la Investigación en Aeronaves Subsónicas Ultra Verdes (Subsonic Ultra Green Aircraft Research) de la NASA, un término que incluye eco-combustible, eficiencia en el consumo de combustible, reducción de emisiones y diseños más eficientes. ‘Freeze’ refiere al almacenamiento criogénico del combustible.
El estudio, que incluye hojas de ruta tecnológicas, postula que en combinación con todas las otras medidas de eficiencia una aeronave impulsada a GNL podría reducir el consumo de combustible en hasta un 62%. Además, está proyectado que el GNL ofrezca un costo menor debido a la abundancia de su oferta, aún a mediados de este siglo, y un nivel más bajo de emisiones.
Más aún, la tecnología que sea desarrollada para el GNL servirá de apoyo para el desarrollo futuro de soluciones que utilicen el hidrógeno líquido como combustible.
El plazo del N+4 reconoce que se necesita un tiempo considerable para que una tecnología madure hasta poder ser aplicada comercialmente por la industria de la aviación.
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